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¿No te suena Blockchain? Pues después de leer esto lo sabrás. (2 de 3)

¿No te suena Blockchain? Pues después de leer esto lo sabrás.

Este es el segundo de los artículos que hemos recopilado sobre el blockchain inmobiliario. De manera didáctica explica en qué consiste:

La buena noticia es que todavía quedan 10 años para la implantación del blockchain inmobiliario.
La mala noticia es que sólo quedan 10 años para la implantación del blockchain inmobiliario.

Porque 10 años pueden pasar más o menos despacio, dependiendo de lo bien que lo estés pasando pero, particularmente, de lo mucho o poco que tu vida se vaya a ver afectada —o creas que va a ser afectada— por una tecnología tan tremendamente disruptiva como la del blockchain.
Y, para mayor gravedad, con el blockchain pasa algo parecido a lo que sucede con “big foot”, o con las abducciones extraterrestres: mucha gente dice entender de ello, pero cada persona hace un relato diferente. Las explicaciones que se ofrecen al respecto son un tanto vagas, sin descender al detalle concreto de la tecnología. Con este artículo vamos a ver si conseguimos arrojar algo de luz sobre el asunto, hasta el extremo de hacérselo entender a un niño de tres años. Veamos…
Imaginemos un contable que, en un único libro central o “libro mayor”, lleva el registro de todas las transacciones de una empresa mediante sus correspondientes asientos contables.
Y ahora imaginemos que, en lugar de existir un único libro, existen múltiples copias conectadas entre sí del mismo libro, todas ellas en manos de diferentes usuarios o contables.
Si cualquiera de estos usuarios realiza un cambio en el libro que posee, dicho cambio es retransmitido y replicado simultáneamente en todos los libros de la “red de libros mayores”. A estas actualizaciones que se producen al unísono en todos los libros se las denomina “bloques” —“blocks”— y pasan a formar parte de una cadena —“chain”— histórica de cambios que ya no se puede modificar ni cambiar. De ahí su nombre; block + chain = blockchain.
Una vez se realiza un cambio y éste es aceptado en la cadena, queda registrado y almacenado para siempre en todos los libros, sin posibilidad de eliminarlo. Puede que la información contenida en la cadena cambie con otro bloque o actualización, pero siempre quedará el registro irrefutable —una palabra que repetiremos varias veces en este artículo— de los cambios realizados anteriormente.
Ahora regresemos al término blockchain inmobiliario.
Si conseguimos —cuando consigamos— contabilizar o registrar todos los inmuebles del mundo con un sistema de blockchain, dispondremos de un registro universal e irrefutable —otra vez—que contendrá toda la información sobre los mismos, que se actualizará en tiempo real y que ofrecerá información histórica de todos los cambios producidos en ellos. Cualquiera podrá conocer quiénes han sido los propietarios anteriores de un edificio y en qué precios se ha comprado y vendido en transacciones pasadas. Sabremos a qué empresas se ha alquilado un determinado inmueble y dispondremos de un histórico con los precios de arrendamiento.
Imaginemos que la empresa A le va a vender un edificio a la empresa B, por un importe de 10 millones de euros. Para formalizar la transacción, podrían optar por contratar un abogado para darle curso legal a la transacción y asistirles en la elevación a público de la compraventa frente a un notario. O…
…podrían decidir registrar su acuerdo de compraventa con un blockchain, quedando registrada la operación, al precio de 10 millones de euros. Este precio quedaría anotado para siempre en todos los “libros mayores” de la cadena, de manera inamovible y transparente, así como los datos del vendedor y el comprador, y la transferencia de la propiedad, del primero al segundo.
¿Te imaginas yendo a un registro “público” de los que existen hoy en día para conocer todos los propietarios anteriores de un determinado activo, así como los precios a los que se ha vendido en el pasado? Si has pasado alguna vez por esta frustrante experiencia, sabrás que los registros de la propiedad no brillan especialmente por su transparencia y eficacia.

La belleza del blockchain en general y del blockchain inmobiliario en particular es que, además de registrar los activos, permite realizar transacciones y transferencias de activos de manera completamente segura e instantánea. Las transacciones también quedan reflejadas en el sistema, de manera irrefutable —de nuevo—, proporcionando una mayor agilidad, transparencia y seguridad jurídica a las operaciones con activos inmobiliarios.
Y ahora viene lo difícil, no apto realmente para niños de tres años, ni para la mayoría de los mortales; ¿cómo se hacen esas transferencias de activos de manera segura? ¿Cómo se asegura la integridad y seguridad del sistema? ¿De qué forma se protege un blockchain inmobiliario de los hackers maliciosos?

(Mantengamos la concentración…)
La seguridad de las transacciones blockchain se consigue —igual que en Bitcoin— gracias a la posibilidad de las dos partes implicadas de resolver una ecuación matemática muy compleja. Resuelta dicha ecuación, se abre una línea segura de comunicación segura entre ambas partes, pero siguen estando en un blockchain público. Recuerda, blockchain era como una red pública de “libros mayores”.
La ecuación compleja se compone a su vez de dos llaves; una llave pública que se retransmite y distribuye por toda la red y una llave privada, asociada a sólo uno de los usuarios y que está escondida dentro de la red.
Para resolver la ecuación son necesarias ambas llaves y junto a la llave pública auténtica, con cada transacción se retransmiten simultáneamente a la red miles de ecuaciones falsas, para esconder la línea segura de comunicación y evitar así su manipulación por parte de terceros.
Regresemos ahora a nuestro ejemplo de la empresa A que vende un edificio a la empresa B, por 10 millones de euros.
Abierta la línea de comunicación segura, mediante lo que se denomina un “smart contract” o “contrato inteligente,” sucedería lo siguiente:
La empresa vendedora aportaría su certificado digital de propiedad del inmueble.
La empresa compradora tendría que informar de su identidad y depositar los 10 millones de euros en una cuenta “escrow” o de fideicomiso.
Cumplidas estas condiciones previas, la transacción se registraría en el blockchain inmobiliario; la propiedad y el dinero se transferirían instantáneamente. La operación se retransmitiría a todos los usuarios de la red y quedaría registrada para siempre, de manera irrefutable —yes, again—.
No es fácil de entender, de eso no cabe duda. Pero tampoco es fácil de entender por qué vuelan los aviones, o cómo se transmite información por el aire de manera invisible, y nadie lo pone en duda.
Tan sólo es cuestión de tiempo. El blockchain inmobiliario se va a colar en nuestras vidas, lo queramos o no, y posiblemente, mucho antes de 10 años. Vivimos en una era impredecible de aceleración tecnológica y al sector inmobiliario no le vendría nada mal la “explosión de eficiencia” que promete el blockchain.
BIbliografia:
http://proptechlab.com/blockchain-inmobiliario-3/:

¿Transformará el Blockchain al sector inmobiliario?

Las 5 plataformas inmobiliarias blockchain más prometedoras

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